
Una nena canta en un bar
Los sonidos que produce son ásperos
vidriosos y tibios en fin
Dentro de esos labios mis pestañas se consumen hasta quedar como cenizas de marihuana
El alarido sedoso crece hasta polarizar el techo
La música es analéptica
Vertebrada
Una abeja comiéndose su miel
El polvo de los libros camuflando la mesa
Huelo la cerveza
luego un mate preparado al azar
Las marquesinas de la vidriera vomitan un suelo
chato y melancólico
Las cancioncillas de la radio am-fm
casi neuróticas
crean un flash-back solitario
Las manos de la nena se pierden en un cigarrillo
de colmillo de elefante
Sus sonidos dibujan franjas de neón
en las que encuentro un poco más que a una mujer
llena
y brillante como una iguana
alumbrada por un farol azul de pecera
Se me cruza una imagen de telenovela colombiana
Una comedia escapada de un cine en grises:
melodías de circo
lágrimas inventadas
caras de acrílico
Un fantasma negro nada en el humo
Un grillo atravesando una ruta de autos indecisos
que van y vienen
Un instante desaparece para aparecer
La nena llora, dice llora
y mis manos crean una fuente sumergida en
un vueltalmundo
de juguete
Su voz se escupe como estrella de rock
Es una marioneta
Suena como las alas de una polilla
Dice cosas y
se transforma en cabina de teléfono
La veo apoyada a la pared izquierda viendo la otra pared
la derecha
de madrugada
De pantaloncitos y musculosa por los pasillos de su casa
Ella cuenta de las mentiras que aparecen en
sus sueños
Y entonces me recuerda a Alejandra Pizarnik y su soledad
obscura
Esa mariposa desnuda de las estatuas
de Hollywood
Pero ella no se siente fea estando entre tiras de films caseros
Solo se enfada cuando no la miran
Si se la deja estática con sus ojos en el piso
Con su aro eyaculando labios
Quiere ser una franja en un papel
cubierta de puntos como un pecoso
Girando como el cable del teléfono
La nena sigue hiriente
ya no en la pared
sino sentada en una silla
y es ella la nena del país de las maravillas
Esa nena que habla de un juguete y me hace
pensar:
brazos de una madre
ojos de un niño en navidad
La noche se va consumiendo levemente
como una vela hecha de horizonte
Como si se escaparan mis deseos
Aparece
la risa contagiosa como el sol sobre un edificio
Es el día que dibuja siluetas en su cara
que se van metiendo en mis ojos
junto con ella
Y yo
la escucho
mientras tararea los mismos sonidos
del bar
alejándome
desnudándome por dentro