lunes 24 de marzo de 2008

un lugar para nosotros...

sueño
si es que las cosas se sueñan
con esa sonrisa histriónica
acariciada tantas veces
y nunca por mí
con esos brazos pequeñitos
calcados en el aire
brazos fractales
esos que caen demasiado lentos
como para sentirlos alejados
y sueño con otras manos
como glándulas de arena
que moldean una ingle
un labio
un pelo incandescente
que va formando lo que es una sombra
sin sentido
o con mucho de que hablarle
y si huyo a esa idea de soñar
se hace agua el silencio
y si me quedo en ese pedacito de infancia
te siento dibujada en la palma
de mis ojos

jueves 28 de febrero de 2008


Una nena canta en un bar
Los sonidos que produce son ásperos

vidriosos y tibios en fin
Dentro de esos labios mis pestañas se consumen hasta quedar como cenizas de marihuana
El alarido sedoso crece hasta polarizar el techo
La música es analéptica
Vertebrada
Una abeja comiéndose su miel
El polvo de los libros camuflando la mesa

Huelo la cerveza

luego un mate preparado al azar
Las marquesinas de la vidriera vomitan un suelo
chato y melancólico
Las cancioncillas de la radio am-fm
casi neuróticas
crean un flash-back solitario
Las manos de la nena se pierden en un cigarrillo
de colmillo de elefante
Sus sonidos dibujan franjas de neón
en las que encuentro un poco más que a una mujer
llena
y brillante como una iguana
alumbrada por un farol azul de pecera
Se me cruza una imagen de telenovela colombiana
Una comedia escapada de un cine en grises:
melodías de circo

lágrimas inventadas

caras de acrílico
Un fantasma negro nada en el humo
Un grillo atravesando una ruta de autos indecisos
que van y vienen
Un instante desaparece para aparecer
La nena llora, dice llora
y mis manos crean una fuente sumergida en
un vueltalmundo
de juguete
Su voz se escupe como estrella de rock
Es una marioneta

Suena como las alas de una polilla
Dice cosas y
se transforma en cabina de teléfono

La veo apoyada a la pared izquierda viendo la otra pared

la derecha
de madrugada
De pantaloncitos y musculosa por los pasillos de su casa
Ella cuenta de las mentiras que aparecen en
sus sueños
Y entonces me recuerda a Alejandra Pizarnik y su soledad
obscura
Esa mariposa desnuda de las estatuas
de Hollywood
Pero ella no se siente fea estando entre tiras de films caseros
Solo se enfada cuando no la miran
Si se la deja estática con sus ojos en el piso
Con su aro eyaculando labios

Quiere ser una franja en un papel
cubierta de puntos como un pecoso
Girando como el cable del teléfono
La nena sigue hiriente

ya no en la pared
sino sentada en una silla
y es ella la nena del país de las maravillas
Esa nena que habla de un juguete y me hace
pensar:
brazos de una madre
ojos de un niño en navidad

La noche se va consumiendo levemente
como una vela hecha de horizonte
Como si se escaparan mis deseos

Aparece
la risa contagiosa como el sol sobre un edificio
Es el día que dibuja siluetas en su cara
que se van metiendo en mis ojos
junto con ella
Y yo

la escucho

mientras tararea los mismos sonidos
del bar
alejándome

desnudándome por dentro

jueves 21 de febrero de 2008

Nosotras (A Triana)




oh pequeña, de voz de nuez
pienso con tus pies y con tu boca
lo que me dicen tus orejas de chacal
tu cuerpo revertido de adolescente del color de las flamas
pero canto las noches entre mis sábanas
callejeras
canto a tu barrio inmenso de basura y lata
mientras caigo por tu pelo neurótico
y horizontal
tus cielos de constelaciones villanas y tiernas
de cartas gitanas y sonidos de grillos
de esas noche paganas en que viviste sin mí
el miedo a la emoción de acariciar mi tiempo tan lejos
y te canto con este sonido a espacio que muere
mientras deambulas el cuarto con tus ojos
y me encuentras montada a tu duda de orquídeas

presumes tu libertad
y me la regalas con una caricia de tus uñas
y nos unimos en un solo arte
ese que hace que seamos doncellas
y ahí es primero el amor o la amistad
es como un cuadro dalitesco
las piernas violetas cruzando por tu abdomen
y tu hocico pícaro masticando el sudor de mi mentón
mi apretado bucle sobre tu espalda
nuestra amistad naciendo de una almohada
y si de huellas surcas mi espalda
me acurrucaré para luego abrazar tu ocaso
y como estrellas
pelusa juguetona
los huecos de mis manos dejan a tu río erizado
correr como crisálidas en el campo
y ni una jaula
ni una red
que nos encierren en el aire
aparece contagiosa
y alguien nos mira temeroso
de que le robemos una sonrisa

lunes 18 de febrero de 2008

Madrugada

No cantaré.
Peregrino de los sueños,
dejaré que canten tus piernas
y volaré en las cenizas de las aves de fuego,
escuchando tus anécdotas sobre la noche.
No me mires,
en la distancia,
donde el rumor de viejas sombras,
deja que te vayas entre palabras.
Acurrucarte cerca de mí,
donde la muerte colecciona huesos
y celosa
pide a las otras muertes
que se escondan en las catacumbas de mi cabeza.
Pero acuérdate: si mañana,
peregrino de los sueños,
te despiertas a mi lado,
sabrás que ya no vivo en el halo
de alguien que muere
o en las fauces de una almohada maltratada,
sabrás encontrarme
escuchando voces,
acariciando espejos,
en busca de silencios
que no nos dejen caer en alguna pesadilla.

I

mientras la soledad mira inmóvil
la luna mastica sus alas
el obelisco de los dioses
se esgrime entre sus plumas de arena
tal vez quieta
la magnífica e insoportable esencia de la noche
verduga de ninfas y soñadoras
se comporte como bioma de sensualidad y lágrimas
el hombre que no es hombre
dios orgánico y pedante
maneja sus cuernos contra el viento
mientras la niña
deja en el lago
el recuerdo de su infancia

ves,
la neblina
con sus polleras quiere escapar
de la noche
rápida y vigorosa
pisa a la gente sobre los parques
con su sonrisa se patina
entre las alcantarillas empapeladas
y se calla, entre las enredaderas de los atardeceres
las flores le secan los labios
en su silencio
y las luces de los automóviles la salvan
de la muerte
si supiera que los gatos la arañan
si quisiera abrir su cuerpo empañado
dejaría pasar las palabras del viento
y sus hojas de porcelana
en la libertad
pero ni bien toque el cielo
la luna dirá que sus sombras son efímeras
y ya que su agua cubre el mundo
que amar es nadar entre sus dedos
dejará de abrazarla y de despeinar
la mueca de sus pestañas

Pueblo


el pueblo divaga novedades
en los recuerdos de las casas
el descanso bajo los cipreses
de la noche
el viento acorralado por las sombras
el diluvio de estrellas sobre el pasto
el quejido del rio
la perla sobre los techos
ya muerta
duermen los que preguntan
sobre la ternura del sueño
y están los que miran las calles
para ser vistos
los perros que se marchan hacia la llovizna
la niña que no llega a cenar
las canciones de las brujas sobre los árboles
la desnudez de las plazas por la bruma
el amor reposando sobre sus hombros